miércoles, 12 de junio de 2013

LA SUMA MEDICINA,. O PIEDRA FILOSOFAL DE D. DIEGO DE TORRES VILLAROEL


extracto del texto, comentado por J.A.Puche R.



En la explicación del proceso que enseña Diego de Torres, vamos a emplear en lo posible la redacción empleada por el autor, por ser de lenguaje diáfano, y clara su exposición. No se trata de mostrar la erudición del ilustre catedrático, astrólogo, torero, cortesano y Filósofo, sino de exponer aquello que a todos nos interesa disfrutar, a saber, las técnicas alquímicas y aquello en que se apoya para sustentar lo que expone en el Texto, incorporando aquellos gráficos explicativos que consideramos necesarios para completar la exposición de las ideas y técnicas de la operativa contempladas en este mirífico Tratado.


Introducción

"
La Suma Medicina que saca a la luz, de las tinieblas de enigmas, y metáphoras, con que la obscurecieron los chemistas Philósophos, un hermitaño, codicioso sólo del aprovechamiento de los curiosos.
El genio prudente conocerá a primera vista lo famoso y verdadero de la operación, y aún el mediano discurso a continuado desvelo, excluyendo miserablemente a los de duro ingenio.
He procurado dictarla y escribirla con toda claridad, y sucinta gramática, limpiándola de enigmas, figuras y metáforas con que la ocultaron y obscurecieron los avarientos chemistas, que se dieron al experimental estudio de esta Ciencia, procurando, más que descubrirla, enterrarla ".

Sobre el Estudiante de esta Ciencia

Debe ser el estudiante artífice de esta profesión escogido y práctico en el conocimiento de la Naturaleza y en la Anatomía de los metales, y tener averiguados sus generaciones, enfermedades, imperfecciones y otras impurezas de sus minas. Y del mismo modo debe conocer los tres órdenes de Medicinas, o Piedras, pero como dos son sofisticas y falsas, trabajará el buen profesor de una sola, la Gran Piedra Suma Medicina Filosófica, única y cierta del todo, de la cual escribieron los verdaderos Filósofos, y la trataron en sus libros, dexando como inútiles y vanos los dos órdenes de Medicinas y Piedras.

El profesor de esta ínclita Filosofía ha de ser garboso y que pique un poco en desbaratado en despreciar sus dineros, debe ser firme en su empresa, ni muy tardo, ni muy prompto, sino observador y cauteloso, ha de estar sano, sin estorbos en pies, manos, ni en la vista, ni ha de ser muy viejo, ni muy mozo, ni tan pobre que no tenga con que suplir los primeros gastos para alcanzar esta sumptuosa y poderosa Filosofía. Y en fin, debe ser aplicado a esta Ciencia hijo verdadero de la Doctrina, varón de sutil talento, medianamente rico, pródigo, sano, constante, firme, suave, pacífico, templado, y bien dispuesto de órganos y miembros. Ha de estudiar muchas veces esta doctrina y sacar de sus discursos y su noticia

las verdades, y sacadas, recomendárselas a la memoria, y entrar al fin con desinterés y cuidado en la Operación".

Sobre los principios de generación de los metales en la Naturaleza

Es preciso que sea loable y dichoso el fin de cualquier intento cuando los principios están bien estudiados. Los Principios de esta Ciencia son los mismos que en los metales, y la materia principal de estos en sus minas, de la cual se engendran. Es el agua seca, o argento vivo (que con estos nombres la bautizan los enemistas), y el Spíritus Faetens, o Sulfur. Es pues de notar que estos en su naturaleza, como los crió la mina, no son la materia que buscamos, porque en aquellos lugares donde son engendrados no se encuentra algún metal. Es pues su materia una sustancia creada por la Naturaleza, que contiene en sí a la naturaleza del argento vivo y el Sulfur.


 
Y esta materia o sustancia de estos dos se engendra y procrea otra sustancia sutil y fumosa en las entrañas de la tierra y venas minerales en donde se congregan y detienen. Y después que la virtud mineral baña la dicha fumosa materia, la congela y une con unión inseparable y fixa por medio del calor natural templada en la minera, y tan unidos quedan que ni el húmedo, que es argento, se puede separar del seco, que es el Sulfur, ni el seco del húmedo.
De esto se infiere que en los metales se dan naturalmente los cuatro elementos, y que estos son
homogéneos, que no son otra cosa que unos humos sutilísimos, congelados y fixos por decocción natural en la minera y alterados en naturaleza de metal.

También se saca de esta doctrina que el húmedo radical de los metales en su calcinación, por la homogeneidad y fuerte unión con los elementos ni se consume, ni se separa, cómo sucede al HÚMEDO RADICAL de la PIEDRA, por faltarle la unión con el seco, o Sulfur.
Y así vemos que el húmedo de las piedras es volátil, y huye del fuego, y el húmedo de los metales es fixo y permanece en él.
El Sulfur, en la generación de los metales es como AGENTE, y la sustancia del argento vivo es PACIENTE, y por esto al Sulfur llaman Pater Mineralium, y al Argento vivo Mater.


De lo dicho, conocerá el artífice Filósofo que la NATURALEZA en la creación y formación de metales tiene cierta sustancia o materia; es a saber el Argento vivo de la cual materia, hace salir en la mina aquella fumosa sustancia, o materia sutil que después con el artificio de la naturaleza, se convierte en metal. Aquella primera materia de la cual se engendra la dicha fumosa es CUERPO,
y aquella fumosa engendrada de ella ESPÍRITU.  
Y así la Naturaleza hace del cuerpo espíritu, y la hace subir de la tierra al cielo, porque de una materia corporal hace una materia espiritual, y porque a esta materia espiritual la docta Naturaleza convierte en metal, entonces hace del espíritu cuerpo, y así la hace baxar del cielo a la tierra. Y digo que en estas operaciones, verdaderamente no podemos seguir a la Naturaleza, pero hemos de procurar imitarla, ya que no en todo, en parte. También es cierto que todos los metales, en cuanto a la RAÍZ de la NATURALEZA son de una misma sustancia, o materia, pero no de una misma forma, y esto es por la enfermedad, o sanidad, mundicia o inmundicia, cuantidad o parquedad de la sustancia del Argento vivo y el Sulfur en la unión natural, por la distinta cualidad de las minas, y la larga o breve decocción de la naturaleza. Esto me basta par dar a entender la general preparación de los metales ".


Principios de la Filosofía


"
Radicales principios en que se basa esta Filosofía son:


• 
Cierta materia propia del argento vivo y Sulfur, fumosa y sutil, de naturaleza de estos dos, engendrada por nuestro artificio limpidísima agua, clara, en la cual existe el espíritu de QUINTAESENCIA, cómo veremos después. No es esta sustancia ni el Sulfur, ni el Argento vivo conforme están en sus mineras naturales, sino cierta parte de estos dos que ni es Sulfur, ni argento. Esta sustancia que digo fumosa volátil sefixa y se mata, y se convierte en otra sustancia de argento y de Sulfur que es pasible en el fuego y nunca huye de él, antes bien, preservera siempre, la cual después, por maestría de este Arte, se congela en una Piedra tiñente y que preservera en el fuego.
• 
Algunos filósofos dicen que sólo el argento vivo, sin las comisiones o mezclas del Sulfur engendra esta materia. El Argento vivo contiene en si el Sulfur Rubro mezclado, (y este Sulfur rubro lo he sacado de la albura del argento vivo con mis propias manos).
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Los agentes de la operación de esta Ciencia son el agua y el fuego, y estos dos elementos se coadyuvan conjuntamente. El agua es el macho, la tierra es la hembra, el Sol es el padre, la Luna es la madre.
• 
Nota aquí como la Naturaleza hace del cuerpo espíritu y del espíritu cuerpo en la generación mineral; los chímicos, en la generación de la Piedra, por nuestro artificio, haremos los cuerpos espíritus, y por ello dice María a Aros: Haz del cuerpo espíritu y llegarás a lo que quieres. Pero nosotros necesitamos más cosas que ella para nuestros trabajos ".




LA OBRA DEL ELIXIR (PRIMUM OPUS)


" Conocidos los principios de la generación de los metales, ahora iremos viendo la operación y maestría de esta ínclita admirable Esciencia: Todo el artificio de esta Piedra oculta filosófica tiene dos partes de operación, la primera es el ELIXIR, y esta se llama PRIMUM OPUS, la segunda parte es la Operación de la Piedra, es el SECUNDUM OPUS, la cual se hace de otro modo y en diferente vaso.

 Y lo primero, es necesario que las materias se conviertan en ELIXIR, que es el principal fundamento de esta Piedra preciosa, y que en la segunda se convertirá en verdadera piedra precios, y Medicina Suma.

Dividen los filósofos el ELIXIR, y dicen que tiene cuerpo, alma y espíritu, y están unidos en aquella unión de naturaleza, a la cual, por nuestro artificio la ministramos para que lo haga, a quien damos la materia la fabrique.


A la tierra de esta Suma Medicina la llaman cuerpo, fermento o secreto de la Piedra, o del Elixir, con lo que de la sustancia subtilísima y purísima del Argento vivo, el Sulfur y nuestra tierra se compone el ELIXIR, y en esto consiste nuestra Piedra.


De dos modos se considera el ELIXIR en esta Ciencia, hay elixir para lo blanco y elixir para lo rubro. Vamos viendo el ELIXIR para lo BLANCO primeramente, y solo diré lo que verdaderamente conviene a este ELIXIR:


Preparación del ELIXIR para lo blanco




Para componer el ELIXIR para lo blanco cuatro son las especies que son precisas para componerlo; a saber el argento vivo, el Sulfur citrino volátil (que huye), el Sulfur verde fixo y el Sulfur blanco fixo, y estos tres sulfures son fusibles cómo la cera:

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El buen Sulfur verde es el que quebrándolo aparece la fracción clara y verde, y es lucido a la manera del vidrio
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El Sulfur blanco Fixo, es mejor el que fuere mas blanco, y tenga su fractura blanca, luciente, y que descubra granos oblongos, aunque no mucho.

Y poco gruesos los que son buenos, los que descubra el Sulfur Citrino volátil.
Compónese el argento vivo, con el Sulfur citrino, de modo que uno y otro sean alterados y convertidos los dos en una masa rubra, que llamamos tierra rubra ponderosa. De estas dos especies, su composición o disposición, habla Morieno en su libro Al Rey Haly, y dice: "Haz entonces el humo blanco, es decir, el Mercurio; el humo rubro, es decir toma el Azufre, y vierte ambos a la vez, y conjúntalos, de tal manera que pongas cuidado en lo relativo a los pesos de las partes".
Habiendo, pues, comprado estas especies, toma una libra del Sulfur Verde fixo y muélelo sobre un marmor o pizarra limpia, hasta que se haga un polvo sutilísimo; toma después tres onzas de Sulfur blanco fixo, y en el mismo marmor las molerás con cuidado, y guardarás aparte uno y otro. Toma otras tres onzas de tierra rubra lucida ponderosa, que está compuesta del Sulfur y del mercurio, y máxala también hasta que en tal tierra no se vea nada de lo lucido, y queda un polvo rubicundo y grave. Y toda esta obra la llaman los Filósofos OPUS CONSTRICCIONIS y también HIEMS, o Invierno, porque toda esta obra de contrición está destituida de toda operación agente al ELIXIR, porque nada de estos está mezclado.

(En resumen se trata de una simple molturación de las materias primas a emplear por el artista)
Hecha, pues la operación del INVIERNO, luego sin intervalos comienza
la Obra de composición y mezcla de especies, que es así:

• A todos estos polvos de estas especies júntalas y mezcla las en el marmor, hasta que esta materia aparezca rubra, y a toda esta materia rubra divídela en dos partes iguales. Cada una de estas partes de esta composición o preparación se pone en un vaso propio, y destinado a este fin, en tal vaso se hace siempre esta obra, de modo que el vaso alambico se disponga así: Han de ser dos vasos: el urinal y el alambico, la boca del urinal no ha de entrar en la del alambico, sino al revés, la boca del alambico ha de entrar en el urinal.
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Después se embarra y se cubre con el lodo filosófico, y se deja secar y endurecer, y luego se vuelve a cubrir de modo que no pueda evaporarse por las juntas espíritu alguno, y llamase a esta obra OPUS VERIS, porque como en el VERANO umversalmente todas las cosas se unen para fructificar, así estas de que se compone el ELIXIR, por el calor del fuego material, salen de esta tierra y suben al aire para llegar al OTOÑO y perfeccionarse.
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De esta tierra rubra se han de separar los elementos, esto es lo puro de lo impuro, lo diáfano de lo que es opaco, y lo claro de lo turbio. Es como sigue:
Fáltanos ahora decir el residuo de esta operación. Y la que nos falta hacer se llama AESTAS. Porque así como los frutos de la naturaleza, por el calor salen de la tierra, y suben a gozar del aire, así también en este ELIXIR por el calor del fuego material salen de esta tierra y suben para perfeccionarse.
Hablando pues de esta disposición, contrición y separación, Aristóteles dice (para concluir esta obra): ¡Oh! Alejandro, recibe esta piedra mineral, vegetal y animal, y
separa los elementos.
Luego debemos empezar por la separación de los elementos, que es así:  
•  

De esta tierra se han de separar los elementos, esto es, lo puro de lo impuro, lo diáfano de lo opaco, y lo claro de lo turbio. Es como sigue:

• 
Pondrás esta tierra en los dos vasos urinales con sus alambicos enlodados, entonces pondrás al vaso singular hecho a este fin en el aludel sobre cenizas, y el aludel esté seco y bien sigilado, con el lodo en el horno dispuesto para esta operación. Cada vaso ha de tener su horno, y su aludel, y en estos hornos compondrás el fuego, templado de tal suerte que dentro del horno puedas tener la mano sin peligro de quemarse.
• 
Y en esta disposición y continuada templanza del fuego está la felicidad de la Obra, porque si das mucho fuego, la materia se fundirá en los vasos antes de que vuelen los espíritus, y antes de secarse dicha materia en el vaso, se quebraría todo y se perdería toda la Obra.
• 
Dispuestos así los vasos, con el templado fuego de sus hornos, entonces el vapor de estas materias sale al alambico en humo sutilísimo, y este humo se convierte en agua limpia, serena y clara, que contiene en sí la fuerza y el valor de todas las especies de los cuales se engendran. La cual, engendrada ya, baxa por el cuerno de ciervo, o nariz del alambico, el cual ha de ser agudo, suave y corvo, a manera del cuerno de ciervo, y para saber el verdadero tiempo harás así:
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Después de cada 15 o 16 gotas vertidas, tomarás un cuchillo, caliente un poco, y ponerlo en la boca del alambico, aguarda a que caiga una gota sobre el plano del cuchillo, y si esta bullese y pusiese negra sobre el plano, entonces es tiempo de recibir este agua, y si no, no, porque todavía contiene aquella agua porción de flema, y esta es preciso que se purgue, y no lo estará hasta que tenga dicha señal.
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Conocido, pues que él agua se purgó de la flema, tendrás dos vasos para recibirla, de vidrio, que tengan el hondón redondo, y el cuello largo como cosa de medio pie, y estos vasos sean espesos y fuertes, porque de otra forma no retendrán el agua, porque su demasiada virtud y fortaleza los quebrará, y estos vasos los colocarás debajo de los alambicos, juntándolos a los cuellos cuanto pudieres, y cúbrelos con un paño de lino seco, y así recibirás el agua.
Continuarás con el fuego débil por un día y una noche, después aumentarás el fuego, no de golpe, sino es poco a poco, hasta doblar el calor, y este aumento de fuego se ha de continuar hasta que se ponga rubro el alambico, y en apareciendo rubro se ha de mantener en aquel estado, hasta que salga el agua, que ha de salir, y entonces harás mas fuego, y hacerle con llama, para que aquellas partes mas gruesas y fuertes salgan también, y este fuego de llama se ha de continuar por seis horas, hasta que salga toda el aguafuerte y espesa, y parece toda la tierra seca y sin humor, y así quedará el agua bien hecha.
• 
Llámase a esta agua de mercurio y de Sulfur, porque se engendra y sale de estos dos. Llamase entre los chimicos fumo, aceite, agua, aire, alma y ESPÍRITU.

Y por fin nuestro Mercurio que buscamos, que es fuego comburente, disuelve todos los cuerpos con una sola obra, que es la del OTOÑO. Llámase esta agua por los Filósofos LAPIS BENEDICTUS, porque no es piedra, ni tiene naturaleza de tal, y por esta razón se llama PIEDRA, porque los Filósofos llaman Piedra a todo aquello de lo cual se pueden extraer los elementos por artificio.
Porque hecha la separación de ellos por su conjunción en este Magisterio Alchímico; es a saber en la Obra otoñal se suscita cierta sustancia, a modo de las Piedras, que por la admisión del húmedo con el seco se engendra.
Llamase BENEDICTUS porque, de los elementos separados, y después conjuntados sobre una quintaesencia que se llama ESPÍRITU DE LA PIEDRA (como diremos luego), y porque el ESPÍRITU no aparece, ni se toca, si no es tomando cuerpo en algún elemento, por eso este Espíritu, por la nobleza de su naturaleza, toma cuerpo en la noble y superior esfera de los Elementos: Esto es, la esfera del FUEGO, quedando siempre en su naturaleza de fuego, aunque habita en él.
Y porque este cuerpo ígneo, por su sutileza y pureza no se deja ver de nosotros; y así mediante los instrumentos idóneos y la industria, convirtiendo su sutil sustancia, componiendo, condensando y secando, sublimando y destilando de la dicha materia, y se convierte en especie de AGUA y, manando esta, se separa y limpia de las superfluidades de la flema.
En esta dicha agua todavía no están los cuatro elementos, sino solo tres: agua, fuego y aire. Y estros tres se purgan y separan de su inmundicia, esto es de las impuridades de su tierra. En esta separación del agua llamamos elemento aqüeo a su humedad, aire a la naturaleza del agua que hace que todo el cuerpo fluya a la manera de gotas de goma, y por esta razón se le llama ÓLEO o aceite. Fuego se llama en esta agua a aquella virtud con la cual quema, calcina y disuelve los cuerpos, en la cual el FUEGO habita dicho Espíritu de las Piedras.
Separados estos tres elementos de su tierra, y hechos espirituales con el espíritu de la quintaesencia convertidos en agua, se 
han de juntar con la tierra, para que esta tierra se haga espiritual como los tres elementos.

Ya hemos llegado a la composición de estos tres elementos con el cuarto, que esta es la composición que ocultaron los Filósofos. Llámase a esta composición  matrimonio del cuerpo con los espíritus, porque en esta Obra, se junta el ESPÍRITU de la QUINTAESENCIA, que está oculto en los tres elementos, con nuestra tierra, que es el CUERPO, y se hace la unión o matrimonio, de tal suerte que la tierra se hace sutil y espiritual, de naturaleza sutil y de espíritu, y desde entonces se empieza a perfeccionar la virtud; este ESPÍRITU de naturaleza terrea que se dice: Quinto, generado por los otros cuatro, por lo que dice el Filósofo: Su fuerza está integra, si fuera en dirección de la tierra. Hácese, pues, esta composición no con las manos, sino por obra de la naturaleza, a la cual por magisterio admirable administramos esta materia, para que opere en ella.
Debe de hacerse este matrimonio luego que el agua esté hecha, y no debe esperarse mas que ad summun dos horas, porque se desvanece pronto la virtud de este espíritu.
 
Llamase a esta obra la OBRA DEL OTOÑO, porque así como los frutos llegan a la madurez en el Otoño, esta agua consigue su perfección en este matrimonio. Lámase también IMPREGNATIO LAPIDIS, porque cuando se hace esta conjunción o matrimonio se IMPREGNA la Piedra (esto es, el Cuerpo o tierra nuestra), de este ESPÍRITU de QUINTAESENCIA, en el vientre de dicha agua, en la cual vive este espíritu.

Hócese del modo siguiente: Lo primero, hemos de suponer firmísimamente que aquella tierra, o heces de las cuales salió esta agua de los tres elementos, se ha de arrojar, porque no tiene virtud alguna, como dice Alfidio:

Por otra parte, echa los residuos en esta agua, plántalos y enraízalos. Y así se entiende bien lo que dice Aros: Esta Obra comienza por uno, y termina por uno.


•  Toma, pues, de nuestra tierra, y quítense de ellas todas las humedades superfluas, hasta que quede blanca y lucida, y afinada en todo. De esta tierra purificada y hecha polvos, tomarás dos cortas cantidades, y la una de ellas échala en uno de los vasos sobre el agua, y la otra porción en el otro vaso, cerrados ambos y quitándolos el alambico, y dexándolos en las cenizas calientes en los adules sobre el horno, y luego, al punto que sea encerrado este cuerpo, cúbranse los vasos estrechamente con un paño de lino seco, y, incontinente que esta tierra caiga en dicha agua, comenzará a bullirse, si fuese buena y hecha sin error, y si no se bulle, es cierto que se ha errado en la operación, porque no disuelve el cuerpo. Y así conviene reiterar y hacer otra agua.
• 
Se han de tener siempre dichos vasos sobre las cenizas cálidas, hasta que el agua deje de bullirse, y en cesando, quede clara, limpia y verde, y nuestra tierra queda líquida y casada con el espíritu de la quintaesencia.
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Después de esta obra tomarás otros vasos semejantes a los dichos, y pondrás en ellos esta agua, cauta y sabiamente, de modo que aquello que quedó al hondón no se disuelva con el agua clara. Y así en estos vasos bien cerrados con un paño de lino, guarda esta agua hasta el caso de necesidad. Así se hace esta agua y se hace el ELIXIR PARA LO BLANCO, pero todavía no es perfecto, ni consumado el coito del espíritu con el cuerpo, sino sólo un principio y medio para la perfección.
• 
Llámase a este CUERPO que se disolvió en el agua La Justa Medida de los Sabios, o agua de vida, y el cuerpo que se desata GOMA DE LOS FILÓSOFOS, por lo que sin duda dice Aros: Mira donde sufre el agua, allí donde sufre la goma, o bien procede al contrario.




Preparación del ELIXIR para lo rubro



Nótese que la primera parte del ELIXIR es blanca, porque se hace de tierra blanca, y la segunda es rubra, porque se hace de tierra rubra. Así parece que hay dos ELIXIRES en este Arte, pero no hay mas que uno verdaderamente. En esta operación del ELLXIR, el FILÓSOFO dice que las mismas son las cosas que blanquean que las que rubifican, y así son también tres las especies que se han de tomar para hacer este ELIXIR RUBRO, pero con otro peso; es a saber, de Sulfur Verde 12 onzas, de Sulfur blanco 6 onzas, de tierra rubra ponderosa 6 onzas, y en estos dos pesos se diferencia el agua blanca de la rubra.

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Pues de estas especies harás toda la obra ya dicha de INVIERNO, VERANO, ESTÍO y OTOÑO, con la misma separación, contrición, decocción ígnea, en los mismos vasos, los mismos hornos, y alúdeles, con la misma separación de la flema del agua, y con el matrimonio de la tierra rubra con el espíritu de la Piedra en el agua.

• 
Empero la tierra rubra se debe separar de otro modo que la blanca de sus superfluidades, y así, antes de que esta agua se ponga a purgar, es por su modo purificada, y limpia, y convertida en polvos o limatura, entonces se pone en el agua ya hecha, pero no se disolverá en ella porque no es agua de tanta virtud, sí solo se calcinará en polvos.
• 
Hecho esto, mueve cautamente el agua, y ponía en otro semejante, de modo que quede el polvo de la calcinación de la tierra rubra sin agua en su vaso, y en aquella pondrás algún cuerpo, como a la tierra blanca, y se desatará en el agua.
• 
Deseca pues la tierra calcinada y guárdala con limpieza, de modo que no caiga sobre ella otro polvo, hasta hacer otra agua en la cual los disolverás. El agua hecha con estos pesos es más fuerte que la primera, porque esta no puede disolver al mercurio en el agua y esta segunda lo desata. Resta ahora que hagas otra agua de las dichas especies, pero con esta medida: De Sulfur Verde 12 onzas, de tierra rubra ponderosa 9 onzas, y otro tanto de Sulfur Blanco. Y con estas especies opera y trabaja como te tengo dicho, recibiéndolas del mismo modo.

• Y en esta nueva agua pondrás los polvos calcinados, y si se liquida o desata agua rubra o flava, esta será buena y verdadera que buscamos, pero si no se disuelve, vuélvela remover del agua, como hiciste antes, y seca por segunda vez la tierra rubra, y guárdala. Y así debes reiterar esta agua, aumentando siempre 3 onzas de Sulfur Blanco, hasta que salga el agua que disuelva a la tierra rubra en agua limpidísima.
Indagada y hallada perfectamente esta agua y disuelta nuestra tierra rubra, la debes guardar en un vaso cerrado, así como lo hiciste del agua blanca, y del mismo modo la reiterarás con la solución de tierra rubra hasta tener bastante cuantidad de la dicha agua rubra:

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En esta agua preparada de este cuerpo rubro pondrás como 2 onzas de limatura o polvos de nuestra tierra, y si pudiese disolver más onzas, pondrás más, y si quedase algo por disolver se dichas onzas, no lo arrojes, sino ponlo aparte, y en la solución de otra agua lo puedes aprovechar.

• 
Y así el agua primera se llama ora VIRGEN, ora NUBIL según Alfidio, y Ortulano la nomina: Esperma femenina blanca y frígida. Y esta agua rubra se llama: Hermosísima entre las jóvenes con un bellísimo vestido, que es el ORO, y Ortulano la llama: Esperma masculino rojo cálido, pero la primera agua, antes de que se disuelva en ella el cuerpo blanco, la llaman: Orina de los niños, y ala roja: Orina de los hombres.


Preparación del ELIXIR



Hechas pues estas dos aguas se perfecciona el ELIXIR de este modo:

Del agua blanca recibe cuanto hiciste de una vez en los dos vasos, y otro tanto de la tierra rubra, y tendrás una calabaza hecha de vidrio fuerte y espesa, cuya boca esté formada a manera de urinal. En este vaso juntarás las dos aguas, y saldrá toda el agua flava o citrina, y así queda consumado el ELIXIR para uno y otro, el verdadero matrimonio entre el cuerpo y el ánimo, la perfecta impregnación, o coito de la Piedra, de lo cual seguirá un buen parto.
Esta agua, hecha e las dos aguas es nuestro ORO, nuestra PLATA, el agua celestial y gloriosa, nuestro metal, y nuestra magnesia, en la cuál dice Aros que están los cuatro elementos, o cuatro cuerpos, a los cuales cuerpos llaman nubarrones, y butiros, y espuma (o esputo) de Luna. Llámase también FERMENTO de la Piedra por uno y por otro, y plomo negro, toda nuestra operación, y el Huevo Filosófico, y toda nuestra Sabiduría, la que revela Dios a quien quiere.
• 
Hablando, pues de esta operación dice un Filósofo chímico: Evidentemente el todo está en todo, es decir el todo en lo referente a lo que queremos y pensamos, es fugitivo y fijo, tiñente y tintura, blanco y rojo, semejante compuesto macho y hembra es una composición inseparable .
•   Conviene pues al que intentase esta obra no descansar hasta que se mezclen estas especies y se haga la TINTURA, y al punto que estas dos aguas se mezclen en el vaso, se debe cubrir para que no se exhale nada. Son necesarios en este Arte dos espermas, porque no se puede hacer verdadera tintura sin esta unión y esta composición. A estos dos espermas llaman CAUDADRONIS (cola del dragón), por la razón que veremos mas adelante. Y de lo dicho se infiere que se compone el ELIXIR del Oro oculto en esta nuestra tierra, limpio de la terrestreidad del Sulfury del Argento vivo, estos dos últimos volátiles y fugitivos, pero conversos juntos y compuestos en fixos. Veamos ahora que es el ELIXIR, que es la Alquimia y que es este LAPIS:

• El ELIXIR es cierto compuesto que contiene en si la virtud mineral, rubro o citrino, de muchas especies limpidísimas y claras, juntas a la especie del agua, que contiene en si la virtud mineral, condimento, antídoto y medicina de los todos los cuerpos, que se han de purgar y transformar en solíficos y luníficos verdaderos; dícese ELIXIR del verbo elicio elicis, que es juntar, ligar una cosa con muchas.


• La Alchemia es arte que Administra y muestra la esencia de los siete metales, y como estos de sus formas imperfectas se han de reducir a la perfección.
Dícese Alchemia de Alambico y Kymia, que son dos vasos en los cuales este arte hace su complemento final en los tres órdenes o géneros de Medicinas. Y finalmente es la Suma Medicina de todos los cuerpos humanos, que conserva en ellos el húmido radical, porque esta es el agua de la vida.

LA OPERACIÓN DE LA PIEDRA (SECUNDUM OPUS)



Hecho nuestro verdadero compuesto o completo ELIXIR, se sigue la Operación de la Piedra, según Hermes, que fue el Padre y Maestro de los Alchemistas. La primera disposición es NIGRAR, la segunda BLANQUEAR, la tercera CINERAR, y la cuarta y última RUBIFICAR. Y con el acto sólo de cocer se finaliza todo el magisterio. Y como todas las cosas, en la primera operación suben al Cielo, y en la segunda descienden a la tierra y se fixan en la unión de la quintaesencia.





Operación de NIGRAR



Hácese la disposición de lo negro como sigue:

Toma el ELIXIR tal como está en su vaso, y pon sobre él un alambico de vidrio, y ciérralo bien del mismo modo que hiciste en la extracción de la primera agua. Y así dispuesto toma el dicho vaso y entiérralo en el estiércol de caballo, y harás el alma, esto es, que salga aquella agua que está dentro del ELIXIR. Y esta agua la pondrás en un vaso fuerte de vidrio separando el flema superfluo, hasta que en plano de un cuchillo, o de otro hierro se bulla caliente, como diximos, y así has de continuar hasta que salga toda o perezca toda la materia en el hondón del vaso, clara, rubra y sin agua.
Después cuece y continúa hasta que esté del todo seca y negra, y entonces, aquello que en la primera operación se llamaba Esperma, Padre y Madre, en esta operación se dice Tierra o Nutrix.

De esta separación del alma de su tierra o cuerpo dice el Filósofo: Hijo, extrae de la sombra un rayo de sol, porque se llama esta tierra entre los chemistas Sombra del Sol, cuerpo muerto, corona de los vencedores, nubarrón, corteza de la madre, magnesia negra y dragón que devora su propia cola, y otros infinitos nombres, y el agua que salió de esta se llama cola de dragón, alma, viento, aire, vida que ilumina la casa, luz meridiana, argento viva nuestra, leche de la virgen, secreto total, llámase también nuestra sal armoniaco y medio de juntar las tinturas. A esta tierra ya seca sacarás del vaso o calabaza con sutileza, y sabrás su peso, y la colocarás en otro vaso ancho, fuerte y espeso, según la cuantidad de Piedra o Medicina que intentares hacer. El vientre del vaso ha de ser redondo, y el cuello largo como de un pie.

Y puesta nuestra tierra, o dragón, en dicho vaso, se ha de colocar el vaso bien cerrado en el áludel, o sobre las cenizas, y darás fuego de leños al horno, cuidando de que la llama no llegue al vaso, y se continuará dicho fuego hasta que la tierra toda se disuelva en si misma, y se haga agua espesa y rubra.

•  Entiérrase también este vaso en el estiércol de caballo caliente hasta que se disuelva dicha tierra. Desátase de ese modo en 49 días, otros ponen ese vaso al aire, y así dexan que esta tierra se vuelva en agua rubra, espesa De la solución de esta tierra en si misma dice Martirizato: El arte no se completa hasta que la tierra se disuelva; pero otro Filósofo tímido en la operación dice: Mas pronto se perfecciona por si esta obra en la humedad, mas tarde en la sequedad.

Nota pues que es de dos maneras la solución de esta tierra, una por si sola, como hemos dicho, otra por la cauda, o agua impregnada que salió de ella y muchos Filósofos no hicieron aprecio de la solución en si misma, diciendo no ser posible sino con el agua y uno de los espermas de quienes fue criado. A esta solución la llamamos solución de cuerpo negro muerto, y la solución que se hace por el agua se dice resurrección, vivificación y alma del cuerpo muerto. Aquella solución que se hace con la llama del fuego y el calor del estiércol no son propiamente soluciones, sino liquidaciones o fusiones, como las de la cera o metal con que 14 hemos menester de entender que la fusión aquí se ha de tomar por solución, y al contrario, la fusión por solución.


Líquida y fluida nuestra tierra, primeramente por sí, y por sí también disuelta al aire (guardándola del polvo), se toma el vaso con la tierra, y se pone sobre las cenizas en el aludel sobre el horno, y en este se hará un fuego lento, y se continuará hasta que se congele en una masa negra, cuya fractura ha de quedar luciente como la del vidrio, la cual maxada y congelada, la volverás a que se disuelva por sí, y cuatro veces reiterarás esta solución y congelación.



• Y cumplida, quedará una tierra fixa, lucida, negra en la factura, y echada en el cuerpo, lo altera en su color. Y cuantas mas veces se disolviese esta tierra y congelase, queda más sutil y penetrable. Y denegrecida esta agua por la decocción se llama:
ceniza llave, aire combustible, sal combustible, tierra muerta, huevo propio de los Filósofos. También es de notar que esta tierra muerta, cuando se separa de ella el agua, antes de que se diseque y denigre, se llama Fuego, sal amoniaco, yema de los huevos, sal honorable, nuestro athincar, nubarrón coagulado, lengua marina, arsénico sublimado, estrella de Diana, el viento del cuerpo, Todo uno (adueña), secreto de la naturaleza, y otros infinitos que me parece preciso ponerlos aquí para que no se confunda el que leyere los libros chímicos.




Operación de blanquear


Completa pues la disposición de lo negro, vamos a dar la disposición de lo blanco de la tierra de este LAPIS PHILOSOPHARUM:

Es pues de notar que en este negro de la tierra está la blancura escondida, y aunque a simple vista es negro, en el entendimiento es blanco, y en esta virtud que está en ella se debe descubrir, y lo que está dentro manifestarlo fuera..

Hácese esta disposición en el mismo vaso, sin separar ni remover nada de él a la dicha tierra de este modo:

Sabrás el peso de esta tierra, y después disuélvela por sí, como lo hiciste en la denigración, la cual soluta, tomarás la mitad del peso del espíritu no fixo, esto es del agua que salió de ella, que se destila por el alambico, y ponlo sobre la misma tierra soluta bien cubierto por las cenizas, o con fuego lento, o en el estiércol de caballo, y se continúa hasta que el agua y la tierra se hagan una cosa negra, clara, y de otro color.

Hecho esto se ha de congelar todo, y reducirlo a masa en el mismo lugar, y en el mismo fuego, cuidando que no salga espíritu alguno.

La señal de estar cocida esta nuestra goma, será si, dexando enfriar el vaso, el dragón estuviese duro, a modo de pez dura, y entonces estará bastante espeso y cocido, y expurgado de su flema.

El agua que salió en esta decocción de esta goma o dragón, se puede guardar y recibir.

Congelado, pues, este dragón o goma, se pondrá en parte donde se disuelva por si en agua espesa, y esta soluta, pondrás sobre las cenizas, como hiciste durante la denigración, y queda completa la decocción, y hecha un cuerpo opaco, pero claro en su factura. Hecha esta decocción vamos viendo las demás.

Sabrás el peso de este congelado, como supiste en lo primero, y pondrás la cuarta parte de este congelado sobre la misma tierra congelada, o el mismo congelado de dicha agua, espíritu no fixo, cauda draconis o esperma blanco, que es todo uno en el mismo vaso, y sin la extracción del dragón del mismo vaso, y cuécelo, y sin la extracción del dragón hasta que se congele y espesa en una cosa negra como la pez.

Disuélvase todo esto por si, y soluto por sí, luego al punto pondrás sobre las cenizas en fuego lento, y se hace una masa de otro color mas claro.

Y así, con el mismo modo, el mismo régimen, y peso (esto es la cuarta parte de todo el congelado de nuestro argento vivo o agua blanca), se pondrá todo el congelado en semejante conjunción y congelación. 17

Y por tanto, por su cauda, como por si mismo se disolverá este dragón y se congelará.

Se reiterará esta dealbación por los pesos de esta agua blanca, o cola.

Y por esto, las rigaciones, adacuaciones, inspiraciones, vivificaciones, y soluciones, tanto por el agua, como de por sí, en el mismo vaso, y sin la extracción del dragón hasta que este, o toda la cosa esté como muerta, como el hombre en el túmulo, poco a poco se anime, vivifique y resucite a la vida que estaba perdida en la denigración, y se hace una PIEDRA cristalina blanca que participa de cierto verdor, y persevera en el fuego, es fluente tiñente, congela el mercurio, y transmuta perfectamente a cualquier cuerpo de metal imperfecto en perfecto lunífico o plata.

Y si la Obra la haces así, con seguridad llegarás al intento. Llámase esta PIEDRA BLANCA en los libros de los alchemistas, cáliz de las cenizas clave, ceniza blanca, cal de la corteza del huevo, tierra blanca, magnesia blanca,, polvo dealbado, luna calcinada y otros infinitos nombres. En este siguiente párrafo me parece preciso explicar muchos de los términos que al que no tuviese cursado estudios de esta Filosofía lo confundirán. Son estos:

Blanquear y calcinar es lo mismo que calcinar y solver.

Asar es lo mismo que desicar o secar

Destilar, sublimar y solver, es lo mismo que hacer descender, o baxar del cielo a la tierra.

Solver con agua es lo mismo que descender, sublimar o hacer lo fixo volátil.

Congelar lo soluto es lo mismo que calcinar lo soluto por si, y este calcinar es dealbar y rubificar perfectamente. De este modo hemos de entender los vocablos dichos y palabras que los Filósofos que han profesado esta Ciencia, que todo el horror y la falsa noticia con la inteligencia de sus metáforas ha sido el fundamento de tener por falsas sus operaciones.



Operación de CINERACIÓN

Antes de explicar la rubificación es preciso que tratemos de la cineración. Hócese del siguiente modo:

Toma 1 onza de la PIEDRA BLANCA dicha y ponla en el mismo vaso donde hiciste su extracción. Y harás que se disuelva por si, como hiciste en la dealbación.

Soluta pues esta onza, toma de Sulfur Rúbeo, o Argento vivo, o el esperma masculino que guardaste aparte, y sea la cuantidad de agua rubra tanta como hiciste dos veces, y déxala que visiblemente se mezcle, hasta que se hagan una misma cosa y una agua clara, citrina, roxa, que tira a rubra, y cierra el vaso con el alambico, como lo hiciste en la denigración.

Esta agua se llama el FERMENTO DEL SOL, como la blanca es el FERMENTO DE LA LUNA.

Y así como el primer compuesto negro estaba lo blanco oculto, y se hizo exterior lo blanco escondiendo en el interior lo negro, así cuando se hizo blanco el exterior de esta PIEDRA, quedó rubro el interior. Y así conviene que aquella blancura que es 19 el exterior y manifiesta, se haga interior y oculta, que en esta Arte se ha de procurar hacer lo oculto manifiesto, y al contrario. Y así haremos el rubro.

Toma pues el vaso enlodado con dicha agua y ponlo en el lugar de donde pueda poco a poco salir el agua, como lo hiciste en la denigración, y saca de ella la superfluidad de la flema, y recíbela, y antes de que espese, has de saber que aquello que aparece en el hondón del vaso es lucido, claro, rubro, fusible como la cera, y esto se llama por los filósofos RUBÍ, jacinto, coral, jaspe, etc., que lo dicen por su color

A todo esto secarás y asarás cuanto puedas, hasta que quede como requemada, y a esta asación o desecación se la lama CINERATIO.  

Y así queda completa la disposición del CINERAR, que es preciso que sea entre el albo y el rubro.

Y es de notar que la PIEDRA BLANCA, sin moverla de su vaso, se puede cinerar del modo dicho, y convertirla en FERMENTO DEL SOL, pero se le ha de echar mas porción de Sulfur rubro, y se requiera mayor vaso, y apenas se hallará vaso de vidrio que pueda aguantar sin quebrarse la perfección de esta Obra. Muchos cuecen y asan este fermento hasta hacerlo polvo y ceniza, llevados de la voz de cinerar, y por eso es tenido este Arte por vil, falso y mentiroso, y sólo porque no entienden, ni se hacen capaces de su doctrina y varias metáforas. Y siendo que es del todo evidente y demonstrativa esta Ciencia, es constante que no tiene enemigos, sino necios ignorantes.



Operación de RUBIFICACIÓN Ya llegamos a la última obra de esta Piedra, que es el RUBIFICAR.

 De esta operación dicen los Filósofos que no se puede seguir error alguno, porque del mismo modo que se rubifica se blanquea, en el mismo vaso, con los mismos pesos, con el mismo RÉGIMEN, solo añadiendo el Sulfur rubro, o el agua espiritual rubra, y se reiterará muchas veces, solviendo y congelando, hasta que todo esté agregado y se haga un licor rubro, claro, fluido, que penetra y convierte en solífico al mercurio, y a todo cuerpo sólido en suave y solífico verdadero, y que purifica y limpia el cuerpo humano de toda enfermedad, y conserva siempre en el estado sano.

Y esta es la bendita PIEDRA, de quien dicen todos los alchimistas y chémicos que es: Nuestra Piedra de toque, en la que reside todo el secreto, el Tesoro Universal que Dios quiso ocultar y repartir a su albedrío, hacia cuya perfecta invención son muchos llamados, pero muy pocos los elegidos que han llegado a perfeccionarlo. Pues de esta Piedra completa nos quedan todavía muchas cosas por saber y conocer; son estas:

Así como el argento vivo, crudo y albo se impregna de la cauda del dragón, o el agua de la piedra hacia la dealbación de la Gran Piedra, según la opinión de muchos se impregna la cauda del dragón, o el agua de rubificar esta Gran Piedra blanca, y a esta agua la llamamos Sulfur rubro, así como a la dicha agua blanca también llamamos Sulfur blanco, y de estos se hace la impregnación del argento vivo.

Pero en mi opinión es mejor que el color se haga de los metales, porque S. Alberto Magno dice, en Acerca de los Minerales que después de haber examinado siete veces el Oro de algunos alquimistas, no se hallo otra cosa que una tierra o pez muerta. Y así, dice él mismo, que son falsos los alquimistas que por el blanco blanquean, y por el citrino citrinan, y mejor obran los que hacen esto del argento vivo y del Sulfur, no del común, como se ha dicho, si de nuestra rubra; y es de esta es de quien exclaman los Filósofos diciendo:

¡Oh naturaleza celestial de que manera ella convierte el cuerpo en espíritu!.¡ Oh de que manera tan admirable tu naturaleza eleva a todos y a todos supera!. ¡Y es este ubérrimo vinagre el que hace el oro, es verdadero espíritu.

•  Y esta agua es en fin, la Piedra de las Indias, los indios Babilonios y Egipcios, etc. Y habiendo ya dicho cuanto se ofrece en la Operación de esta Piedra, síguese la última manifactura; es la:



PROYECCIÓN Hócese la proyección de esta Suma Medicina sobre los cuerpos e esta suerte:

Según lo sutil que sea la PIEDRA, tanto más se ha de observar en esta proyección, de modo que siempre ha de ser mayor y mas cantidad la del cuerpo que de la Medicina, y esto se ha de observar como regla general en toda proyección, tanto para lo blanco, como para lo rubro, según el mayor o menor peso de esta Medicina.

Toma 1 onza de Medicina y 50 onzas de plomo o estaño, y fúndelo en el fuego, y se echa esta onza de Medicina sobre el plomo o el estaño derretido, y todo se convertirá en Medicina. Y si este no tuviese suficiente virtud par hacer esta conversión, tómese menos porción del cuerpo y mas de Medicina.

De todo esto así convertido, toma 1 onza, y del mismo modo la echarás sobre 30 onzas de plomo o estaño derretido, y todo se convertirá en Medicina, no tan fuerte como la primera que hiciste.

De éste último converso toma también otra onza, y viértela sobre otras 50 de metal, y se convertirá en lunífico o solífico, según el color de la Medicina, porque si el ELIXIR fue blanco, saldrá plata, y si rubro, oro; y este Sol o Luna convertida por dicho medicamento excede al Sol y a la Luna naturales, tanto en quilates, como en todas las propiedades medicinales. Y del mismo modo se hace la proyección sobre el Mercurio.

Con esta Medicina harás el vidrio mas hermoso y colorado, y fingirás piedras preciosas. Sanación de los Cuerpos Humanos Nos resta decir cómo por esta Medicina se han de sanar los cuerpos humanos enfermos, y conservarlos en su sanidad.

Como el hombre sea la más digna de las criaturas, pues Dios crió para sí, y le sujetó todas las cosas, con razón se ha de procurar conservar al hombre y mantenerlo en su juventud. Y esto se hace de esta Suma Medicina, más virtuosa y más fuerte que todas las confecciones y bebidas de Galeno y Hipócrates, tanto que hasta la lepra y el cáncer, por envejecidos que estén en el cuerpo, los expele, y lo dexa puro y limpio.
 
Puesta esta Medicina en las confecciones y poca cantidad, hace maravillosos efectos, sea bebida o aplicada.






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